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domingo, 12 de abril de 2020

CÓMO AFECTA EL ESTRÉS A NUESTRO SISTEMA INMUNITARIO


CÓMO AFECTA EL ESTRÉS  A NUESTRO SISTEMA INMUNITARIO


El estrés es la forma en que nuestro cuerpo responde a cualquier tipo de demanda inusual que aparezca.
Usamos la palabra estrés cuando nos sentimos sobrecargados y nos preguntamos si realmente vamos a poder hacer frente a las presiones que se ejercen sobre nosotros.
 

¿CÓMO AFECTA EL ESTRÉS A NUESTRO SISTEMA INMUNITARIO?


El sistema inmunitario  tiene como función la protección del cuerpo hacia las infecciones causadas por patógenos y, al mismo tiempo debe mantener la tolerancia hacia los componentes del propio organismo.

Por este motivo, este sistema ha desarrollado todo un conjunto de respuestas muy variadas apropiadas para combatir diferentes agentes agresores sin dañar las propias células.

El sistema inmunitario tiene dos mecanismos de reacción ante la agresión, una respuesta rápida e inespecífica y una respuesta mas tardía, pero con un alto de especificidad.

Se lleva investigando mucho tiempo por medio de la Psicoinmunologia el estudio entre  el sistema nervioso, el sistema inmunitario y el sistema endocrino, analizando como los factores psicológicos pueden influir sobre el estado general de salud de una persona.

Se ha podido comprobar que el estrés altera la formación de nuevos linfocitos, y también su secreción al torrente sanguíneo.
Diversos estudios han puesto también de manifiesto que la respuesta de estrés disminuye la creación de anticuerpos como respuesta a un agente infeccioso.
Por lo visto, la respuesta del estrés aumenta el nivel de secreción de glucocorticoides, hormonas que deprimen la actividad del sistema inmunitario, pero no todos los efectos dependen de estas hormonas.

El sistema inmune es sensible a muchas sustancias secretadas por el sistema nervioso.
El sistema nervioso puede puede regular directamente el efecto del estrés sobre el sistema inmunitario.



                                FORMAS DE AFRONTAR   EL ESTRÉS


ACTITUD PSICOLÓGICA: Hay que conocer aquello a lo que uno se enfrenta, las exigencias que nos impone y las posibles consecuencias.
Conviene prepararse para cada situación, esperando de ella lo que va a traer consigo, ni más ni menos.

MANTENER UNA VIDA SANA: Desde un punto de vista higiénico, dietético y físico, llevar una dieta equilibrada y completa, evitar el tabaco, café y alcohol, y realizar en la medida que nos permitan las circustancias actuales, ejercicio físico desde casa con regularidad.
Esto son pautas básicas para evitar la sobrecarga de tensiones estresantes.

TECNICAS DE RELAJACIÓN: Meditación, técnicas respiratorias, son altamente eficaces para afrontar el estrés.

AFECTIVIDAD ESTABLE: Mantener una situación afectiva estable y satisfactoria es básico para afrontar el estrés.
Tener contacto con los amigos es un apoyo imprescindible.

Actualmente con el confinamiento que tenemos es muy importante organizarnos el día.
Os pongo algunos ejemplos.

1 Dedicar diariamente un tiempo a las propias aficiones: leer, oír música, ver películas, escribir, pintar, etc.

2 Mantener una comunicación regular y diaria con otras personas.

3 Programar las actividades sin agobios, no hacer mas de una cosa a la vez y no empezar una nueva hasta no haber acabado la anterior.

4 Evitar las responsabilidades excesivas y no querer abarcar más de lo que se puede.

5 Aprender a tomarse un tiempo para cada cosa

6 Tener en cuenta que nada es definitivo.





Recordaros a tod@s que tenéis abierto a vuestra disposición acompañamiento emocional y terapia del duelo gratuito.
Los que lo necesitéis mandar un privado.
Mayka Menacho
MUCHA FUERZA DE CORAZÓN A CORAZÓN.




lunes, 23 de julio de 2018

¿POR QUE CUESTA TANTO DEJAR DE FUMAR?


EL LADO SOCIAL Y EMOCIONAL DE LA NICOTINA


 ¿POR QUÉ LA GENTE TIENE TANTOS PROBLEMAS PARA DEJAR DE FUMAR?


Ciertamente, es de conocimiento común que el uso de cigarrillos es uno de los mayores riesgos de salud conocidos. De hecho, las estadísticas indican que el número de muertes relacionadas con el consumo de cigarrillos cada año es mayor que las muertes por VIH, consumo ilegal de drogas y alcohol , accidentes automovilísticos y muertes violentas combinadas .

Además de aumentar el riesgo de la mayoría de los cánceres, enfermedades cardíacas, diabetes y muchas otras enfermedades graves, el consumo de tabaco también está relacionado con la reducción de la fertilidad, una peor salud en general.
A pesar de que estos hechos de salud son ampliamente conocidos, hay un detalle más sobre el consumo de tabaco que debe tenerse en cuenta: es altamente adictivo. Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, hay más de mil millones de fumadores en todo el mundo. En promedio, el 75 por ciento de todos los fumadores informan querer dejar de fumar en algún momento, aunque la abrumadora mayoría termina recayendo eventualmente.

Al tratar de comprender qué hace que el tabaco sea tan adictivo, los investigadores han explorado el efecto que la nicotina y otros ingredientes químicos que se encuentran en el tabaco pueden tener en el cerebro humano. Ciertamente, hay evidencia que sugiere que el consumo crónico de tabaco puede generar dependencia física y efectos de abstinencia similares a los que ocurren con otras sustancias psicoactivas.

¿Pero es esto suficiente para explicar por qué las personas son tan propensas a las recaídas?

Un nuevo análisis escrito por Lea M. Martin y Michael A. Sayette de la Universidad de Pittsburgh, examinan  el papel que pueden desempeñar los factores sociales en el tabaquismo y lo que esto puede significar para las personas que intentan dejar de fumar.

Como señalan Martin y Sayette en su revisión, la adicción a la nicotina no es suficiente para explicar por qué los fumadores tienen problemas para dejar de fumar. Aunque la terapia de reemplazo de nicotina está ampliamente disponible, la tasa de éxito real para ayudar a las personas a dejar de fumar ha sido, en el mejor de los casos, modesta.
Además, los fumadores casuales a menudo tienen tantos problemas para dejar de fumar como los fumadores crónicos, a pesar de que no están tomando el nivel de nicotina necesaria para producir efectos de abstinencia.


LOS ASPECTOS EMOCIONALES Y SOCIALES


En los últimos años, los investigadores han estado observando de cerca los aspectos emocionales y sociales del consumo de tabaco y cómo pueden reforzar la necesidad de fumar para muchas personas. Por ejemplo, los estudios muestran que el tabaquismo es mucho más común en personas que enfrentan dificultades sociales o que están en desventaja social. Esto incluye a las personas que padecen diferentes tipos de problemas emocionales y enfermedades mentales, estas tienen el doble de probabilidades de fumar en comparación con las personas que no.
Fumar también es muy común en las poblaciones carcelarias donde los cigarrillos y el tabaco se han convertido en una moneda informal intercambiada entre los internos. Fumar también es mucho más frecuente en las poblaciones minoritarias (incluidas las minorías raciales y sexuales), así como entre las personas con niveles más bajos de educación y nivel socioeconómico. Muchos de estos mismos grupos desfavorecidos también muestran necesidades de atención médica significativamente más altas y tienen menos probabilidades de éxito al dejar de fumar que la población general.

Otro factor que los investigadores han descuidado en gran medida hasta ahora es el papel que desempeña el fumar mientras se socializa. Según un estudio de 2009 , al menos un tercio de todos los cigarrillos fumados son fumados por personas que se encuentran en situaciones sociales y que muchos fumadores, al ver a otras personas fumando, tienen más probabilidades de fumar. Incluso cuando se comparan los fumadores frecuentes con los que solo fuman ocasionalmente, este patrón aún se mantiene.

En encuestas recientes los fumadores a menudo ven la socialización como una de sus principales razones para fumar, algo que es especialmente cierto para los fumadores menores de 35 años. Incluso los "fumadores sociales" que de otro modo no fumarían solos a menudo lo hacen en las fiestas como una forma de mezclarse con la multitud.

Aunque este vínculo entre fumar y socializar tiene paralelos interesantes con otras sustancias adictivas como el alcohol y la marihuana , todavía no está claro por qué existe ese vínculo. Esto nos lleva al posible papel que la dependencia y el retiro de la nicotina pueden jugar en el funcionamiento social.

En su análisis, Martin y Sayette examinaron trece estudios experimentales que probaron el uso de nicotina en diferentes poblaciones, incluidos los no fumadores, para determinar cómo la exposición a la nicotina influía en el comportamiento social. Los estudios utilizaron una variedad de métodos diferentes para administrar nicotina a los participantes, incluido el uso de tabaco, goma de mascar de nicotina, aerosoles nasales y parches de nicotina. El funcionamiento social se midió por la capacidad de captar señales sociales no verbales tales como expresiones faciales usando interacciones en persona.

Basándose en sus resultados, Martin y Sayette encontraron una fuerte evidencia de que el uso de la nicotina ayuda a impulsar el funcionamiento social. Los participantes del estudio no solo se describieron a sí mismos como más amigables, más extrovertidos y menos ansiosos socialmente después de ingerir nicotina, sino que el uso de nicotina ayudó a mejorar el conocimiento de las señales sociales y faciales en comparación con los participantes que se abstuvieron del uso de la nicotina durante veinticuatro horas o más. 

Algunos de los estudios también mostraron que las personas que sufrían de abstinencia a la nicotina experimentaban mayores problemas con el funcionamiento social en comparación con los no usuarios.

Lo que sugieren estos resultados es que las personas que de otra manera podrían experimentar una dificultad significativa para socializar, ya sea debido a problemas emocionales u otros factores, pueden ser más propensas a depender del tabaco como una forma de superar la ansiedad social . Esto también ayuda a explicar por qué dejar de fumar puede ser tan difícil para muchas personas que lo consideran necesario para interactuar con los demás.

Además, dado que es más probable que los fumadores socialicen con otros fumadores, tratar de dejar de fumar también significará recortar los entornos sociales en los que el tabaco es ampliamente utilizado y, como resultado, se volverá mucho más aislado al desarrollar nuevas amistades y redes sociales en las que el tabaco no se usa .
Todo lo cual puede hacer que problemas como la abstinencia de nicotina sean mucho más difíciles de superar ya que muchas personas pueden no estar preparadas para manejar lo que esto puede significar para su funcionamiento social, al menos a corto plazo.

Aunque se necesita más investigación, estos estudios destacan el papel que el uso de la nicotina y la abstinencia de la nicotina pueden jugar en la vida social de los fumadores. Aunque la mayoría de los fumadores intentan dejar de fumar en algún momento, este vínculo entre el uso de la nicotina y el funcionamiento social ayuda a explicar por qué las recaídas continúan siendo tan comunes. Si bien este vínculo ha sido pasado por alto hasta ahora, reconocer cómo el contexto social puede reforzar el uso de la nicotina puede proporcionar una mejor comprensión de por qué fumar puede ser tan adictivo. Y, con el tiempo, puede allanar el camino para métodos más efectivos para ayudar a los fumadores a dejar de fumar definitivamente.














Mayka Menacho Lopez. 
Terapeuta Transpersonal, Tanatóloga, Creadora del metodo P.R.A.E
Coach de intervención transpersonal. Facilitadora en diversas técnicas (PNL, Mindfulnes, Aromaterapia, Sueños, Regresión, etc) Dirección del proyecto Avanza Mujer (Violencia Familiar)

Cofundadora de PRAE RECREANDO Asoc. Cult.

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